El debate sobre el impacto del grass sintético en la salud de los deportistas se centra en dos aspectos fundamentales: la biomecánica del impacto articular (rodillas, tobillos y columna lumbar) y la inocuidad química de los polímeros y del caucho de relleno. Conoce qué dice la ciencia y cómo los estándares FIFA protegen al jugador moderno.
1. Absorción de Choque: Muy Superior al Concreto o Asfalto
Jugar fútbol sobre una losa de concreto o asfalto transmite el 100% de la fuerza de impacto directo a las articulaciones de los jugadores, provocando fascitis plantar, tendinitis rotuliana y desgaste prematuro de meniscos. Un sistema de grass sintético deportivo homologado cuenta con una reducción de fuerza de entre 45% y 65% gracias a la combinación de fibra monofilamento de 50mm, arena de sílice y caucho SBR granulado.
2. Coeficiente de Fricción y Prevención de Quemaduras
Las fibras antiguas de primera generación generaban calor excesivo por fricción al barrerse. En la actualidad, el polietileno de alta pureza con aditivos de silicona de SISSA GRASS ofrece un coeficiente de fricción controlado que permite deslizamientos limpios sin generar abrasiones ni quemaduras en la piel de los jugadores.
3. Ausencia de Metales Pesados
Bajo la norma ISO 45001:2018 (Sistemas de Gestión de Seguridad y Salud en el Trabajo) y ensayos RoHS, nuestros productos garantizan niveles indetectables de hidrocarburos aromáticos policíclicos (HAP) y metales pesados, asegurando un ambiente deportivo 100% seguro para niños, jóvenes y adultos.